El Levante lleva milenios dividiéndose en fragmentos, lo que solo ha traído guerras y pobreza. Mientras la población no puede llenar el plato, se pierde en disputas por reyes milenarios. La propuesta es crear unos Estados Unidos del Mediterráneo, donde Israel, Palestina, Líbano, Siria y Jordania se unan en un mercado común, con fronteras abiertas y una sola voz exterior. La verdadera fortaleza no está en la pureza, sino en la diversidad unificada. Dejar de mirar al pasado y construir juntos el futuro: esa es la única manera de que el pan vuelva a la mesa y la tierra, por fin, tenga un techo común.